CANTO 4 elegias 1 pagina 22, de elegías del sacerdote Juan Castellanos
Canto 4: El Descubrimiento de Tierra y el Asombro ante el Nuevo Mundo
el primer lider de los luyacos fue en ese encuentro de culturas, Goga Canari
...Delante de los cuales se mostraba
Un indio sobre todos eminente,
Que Goga Canari se llamaba...
Este fragmento describe la presencia destacada de un líder o figura prominente entre un grupo de personas. Goga Canari, un indio que sobresale por su importancia y autoridad, se muestra al frente de los demás, destacándose como una figura eminente. Su nombre sugiere un personaje de gran relevancia, quizás un jefe, guerrero o guía espiritual, que inspira respeto y admiración entre su pueblo.
La imagen evoca un momento de solemnidad o liderazgo, donde la figura de Goga Canari domina la escena, simbolizando fuerza, sabiduría o poder. Si necesitas más ajustes o detalles, no dudes en decírmelo.
El lider lucayo aviso a su gente
Goga Canaris, dice a su gente pendientes si esa nueva gente quiere males como los caribes o son buenos.
» Si son gentes de buenos pensamientos,
A bien es recibirlos; si son gratas,
Si vienen fatigados y hambrientos,
Démosles comidas bien baratas;
Démosles de nuestros alimentos:
Guamas, auyamas, yucas y batatas,
Démosles cazabí y maíces,
Con otros panes hechos de raíces.
Este fragmento expresa un sentimiento de hospitalidad y generosidad hacia los recién llegados. Si estas personas son de buenos pensamientos y vienen con intenciones pacíficas, es justo y correcto recibirlos con amabilidad. Si llegan fatigados y hambrientos, se les debe ofrecer comida sencilla pero abundante, compartiendo los alimentos propios, como guamas, auyamas, yucas y batatas, así como cazabí (pan de yuca) y maíces, junto con otros panes elaborados a partir de raíces.
La escena refleja un profundo sentido de comunidad y solidaridad, donde el compartir lo que se tiene es un acto de humanidad y bondad. Si necesitas más ajustes o detalles, no dudes en decírmelo.
» Démosles hutías con ajíes,
Démosles pescados de los ríos,
Démosles de gruesos manjares
Las ollas y los platos no vacíos;
También guaraquinajes y coríes,
De que tenemos llenos los bohíos,
Y curaremos bien a los que enfermen,
Colgándoles hamacas en que duerman.
Este fragmento continúa expresando un profundo sentido de hospitalidad y generosidad. Se propone ofrecer a los recién llegados una variedad de alimentos, como hutías (roedores) sazonadas con ajíes, y pescados frescos capturados en los ríos. Además, se les brindarán manjares abundantes, asegurándose de que las ollas y los platos estén siempre llenos. También se compartirán guaraquinajes y coríes, alimentos que abundan en los bohíos (viviendas tradicionales).
Además de la comida, se muestra preocupación por el bienestar de los visitantes, prometiendo cuidar de aquellos que enfermen y proporcionarles hamacas para que descansen cómodamente.
La escena refleja una comunidad que valora la solidaridad, el cuidado y el compartir, incluso con aquellos que llegan de fuera.
Y conocidos ya sus pareceres,
Siendo con nosotros residentes,
Démosles las hijas por mujeres
Para hacerlos deudos y parientes;
Haremos comunes los placeres
De campos, de ríos y de fuentes,
De cazas y de pescas las usanzas,
Y de las sementeras y labranzas.
Este fragmento expresa un profundo sentido de integración y unión entre comunidades. Una vez que se han conocido las intenciones y el carácter de los recién llegados, y si deciden quedarse como residentes, se propone unir ambas comunidades a través de lazos familiares, ofreciéndoles las hijas por mujeres para convertirlos en deudos y parientes.
Además, se busca compartir los placeres comunes de la vida, como los campos, los ríos y las fuentes, así como las actividades cotidianas de caza, pesca, siembra y labranza. La idea es crear una comunidad unida, donde todos participen y disfruten de los recursos y las tradiciones.
La escena refleja un espíritu de inclusión, solidaridad y cooperación, donde la unión entre personas de diferentes orígenes se celebra como una forma de fortalecer la comunidad.
Dieronle de comer como convino,
Sacando de su buen matalotaje
Frutas secas, cecinas y tocino,
Y otros regalos más de su viaje;
Hiciéronle beber de nuestro vino,
Que no le parecía mal brebaje,
Y en ciertos ademanes representa
La alegría del que se calienta...
Este fragmento describe un acto de hospitalidad y generosidad hacia un visitante. Se le ofrece comida adecuada, sacada de las provisiones del matalotaje (abastecimiento), que incluye frutas secas, cecinas y tocino, junto con otros regalos traídos del viaje. Además, se le invita a beber vino, que resulta ser de su agrado, pues no le parece un mal brebaje.
El visitante, al disfrutar de la comida y la bebida, comienza a mostrar ciertos ademanes que reflejan su alegría y satisfacción, como alguien que se siente reconfortado y acogido. La escena transmite un ambiente de calidez y celebración, donde la hospitalidad y el compartir crean un momento de conexión y felicidad.
CONSOLIDADA LA CONSQUISTA PACIFICA DE LAS ISLAS después de pocos años todos los buenos gestos fueron traicionados con violencia y avaricia.
...Y así fue que los hombres que vinieron
En los primeros años fueron tales,
Que sin refrenamiento consumieron
Innumerables indios naturales:
Tan grande fue la prisa que les dieron
En usos de labranzas y metales,
Y eran tan excesivos los tormentos
Que se mataban ellos por momentos...
Este fragmento describe el impacto devastador que tuvieron los colonizadores europeos sobre las poblaciones indígenas en los primeros años de la conquista. Los recién llegados, sin refrenamiento, explotaron y agotaron a innumerables indios naturales, obligándolos a trabajar en labores de labranza y extracción de metales. La presión y los tormentos a los que fueron sometidos fueron tan extremos que muchos indígenas perdieron la vida en el proceso, llegando a matarse ellos mismos en un intento por escapar del sufrimiento.
La escena refleja la crueldad y la deshumanización que caracterizaron este período, donde la ambición y la explotación desmedida llevaron a la destrucción de comunidades enteras
EN 28 AÑOS FUE ESTERMINAD LA COMUNIDAD QUE BIEN LOS RECIBIO.
...Lamentan los más duros corazones,
En islas tan ad plenum abastadas,
De ver que de millones de millones
Ya no se hallan rastros ni pisadas;
Y que tan conocidas poblaciones
Estén todas barridas y asoladas,
Y de estos no quedar hombre viviente
Que como cosa propia lo lamente.
Este fragmento expresa un profundo lamento por la devastación y desaparición de las poblaciones indígenas en las islas que alguna vez estuvieron abundantes y llenas de vida. Incluso los corazones más duros se entristecen al ver que de millones de personas no queda ni rastro, ni huella. Las poblaciones que antes eran prósperas y bien conocidas ahora están barridas y asoladas, completamente destruidas. Lo más trágico es que no queda ningún hombre viviente que pueda lamentar esta pérdida como algo propio, como parte de su identidad y herencia.
La escena evoca un sentimiento de desolación y duelo por la pérdida irreparable de culturas y comunidades enteras, víctimas de la conquista y la colonización.
POR ESTOS HECHOS LA REINA ISABEL hace las primeras leyes a favor de los indios
Todas aquellas gentes asustadas,
Temblando con temores por su vida,
Acuden a las voces conocidas
De quien ya sospechaban ser comida;
El rey que la contó con las perdidas
Holgó de su salud y su venida;
Y ella trató fiel y buenamente
Aquello que entendió de nuestra gente.
Este fragmento describe el miedo y la desconfianza de las gentes asustadas, que tiemblan por sus vidas ante la presencia de quienes sospechan podrían devorarlos o hacerles daño. Sin embargo, acuden a las voces conocidas, quizás de alguien en quien aún confían. El rey, al contar a los suyos y notar que algunos están perdidos, se alegra (holgó) de la salud y el regreso de aquellos que han vuelto.
Una figura, posiblemente una mujer, actúa con fidelidad y bondad, tratando de comprender y comunicar lo que ha entendido sobre nuestra gente (los recién llegados). Este gesto refleja un intento de mediación y entendimiento en medio del caos y el temor.
La escena combina elementos de miedo, esperanza y humanidad, mostrando cómo, incluso en situaciones de desconfianza, hay quienes buscan la paz y el entendimiento.
se desdribe a los habitantes de la siguiente forma_:
...Descansos de los indios labradores,
Con otras cosas más de gentileza,Según quiso pintar naturaleza
Nadando, los cabellos esparcidos,
E indios en canoas y piraguas,
De sus arcos y flechas proveídos;
Pintados con el jugo de las aguas,
Que son sus ornamentos más pulidos;
De narices y orejas pendían
Desde los bajos pies hasta los cabellos;
De plumas de colores estampados,
Acudían también algunos de ellos;
Joyeles de oro fino mal labrados
Pendientes de narices y de cuellos,
Otros con brazaletes y con petos,
Que fueron a la vista más aceptos.
Este fragmento describe una procesión o desfile en el que los participantes aparecen embijados (pintados o adornados) desde los pies hasta la cabeza, creando una imagen impactante y llena de color. Algunos llevan plumas de colores estampadas, que añaden un toque de vivacidad y elegancia a su apariencia. Otros portan joyeles de oro fino, aunque mal labrados, que cuelgan de sus narices y cuellos, brillando con destellos que capturan la mirada. Además, algunos lucen brazaletes y petos, que, aunque sencillos, resultan más aceptos (agradables) a la vista.
La escena evoca una mezcla de tradición y esplendor, donde la ornamentación y los adornos reflejan la riqueza cultural y la creatividad de quienes los portan
Tocaban unos grandes atambores,
Caramillos y flautas imperfectas,
Soplaban por encima los altos caracoles,
A modo de trompetas;
Daban otros alaridos y clamores;
Otros hacían gestos y piruetas.
Este fragmento describe una escena llena de sonidos y movimientos, donde los grandes atambores resuenan con fuerza, acompañados por el sonido de caramillos y flautas imperfectas, que añaden un toque rústico y auténtico a la melodía. Por encima de todo, se escucha el sonido de caracoles, que se elevan como trompetas, creando un eco que se mezcla con los alaridos y clamores de los participantes. Algunos hacen gestos y piruetas, añadiendo un elemento visual y dinámico a la celebración.
La imagen evoca un ambiente festivo y lleno de energía, donde la música y el movimiento se combinan para crear una experiencia sensorial vibrante.
En este relato se describe el momento en que los europeos, liderados por Cristóbal Colón, avistaron tierra por primera vez en su viaje hacia lo desconocido. Fue el grumete Rodrigo de Triana quien, desde la carabela La Pinta, gritó a grandes voces: "¡Tierra!". Este grito marcó el inicio de un encuentro que cambiaría el curso de la historia.
Al desembarcar, Colón y su tripulación se maravillaron ante la grandeza de este nuevo mundo. Las tierras descubiertas, que pertenecían al archipiélago de las islas Lucayas (hoy Bahamas y las Islas Turcas y Caicos), les mostraron grandes muestras de riquezas naturales: aguas cristalinas, playas de arena blanca, exuberante vegetación y una biodiversidad desconocida para ellos.
Pero más allá de la belleza del paisaje, lo que más impactó a los recién llegados fue el encuentro con las primeras gentes que vieron: los lucayos, un pueblo indígena perteneciente a la cultura taína. Estos habitantes, pacíficos y curiosos, recibieron a los extranjeros con asombro y generosidad, ofreciéndoles regalos y muestras de su cultura. Sin embargo, este encuentro inicial, que pudo haber sido un momento de mutuo aprendizaje y respeto, pronto se tornó trágico para los lucayos, quienes sufrieron las consecuencias de la ambición europea.
El avistamiento de tierra por Rodrigo de Triana no solo fue un hito en la exploración, sino también el preludio de un proceso de conquista y colonización que transformaría para siempre el destino de los pueblos originarios de América.
Este texto busca capturar la emoción del descubrimiento, la riqueza del nuevo mundo y el impacto del encuentro entre dos culturas
Canto 4: El Descubrimiento de Tierra y el Asombro ante el Nuevo Mundo
En este relato se describe el momento en que los europeos, liderados por Cristóbal Colón, avistaron tierra por primera vez en su viaje hacia lo desconocido. Fue el grumete Rodrigo de Triana quien, desde la carabela La Pinta, gritó a grandes voces: "¡Tierra!". Este grito marcó el inicio de un encuentro que cambiaría el curso de la historia.
Al desembarcar, Colón y su tripulación se maravillaron ante la grandeza de este nuevo mundo. Las tierras descubiertas, que pertenecían al archipiélago de las islas Lucayas (hoy Bahamas y las Islas Turcas y Caicos), les mostraron grandes muestras de riquezas naturales: aguas cristalinas, playas de arena blanca, exuberante vegetación y una biodiversidad desconocida para ellos.
Pero más allá de la belleza del paisaje, lo que más impactó a los recién llegados fue el encuentro con las primeras gentes que vieron: los lucayos, un pueblo indígena perteneciente a la cultura taína. Estos habitantes, pacíficos y curiosos, recibieron a los extranjeros con asombro y generosidad, ofreciéndoles regalos y muestras de su cultura. Sin embargo, este encuentro inicial, que pudo haber sido un momento de mutuo aprendizaje y respeto, pronto se tornó trágico para los lucayos, quienes sufrieron las consecuencias de la ambición europea.
El avistamiento de tierra por Rodrigo de Triana no solo fue un hito en la exploración, sino también el preludio de un proceso de conquista y colonización que transformaría para siempre el destino de los pueblos originarios de América.
Este texto busca capturar la emoción del descubrimiento, la riqueza del nuevo mundo y el impacto del encuentro entre dos culturas
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